El hormigueo cuando llevas mucho rato igual
Lo que ocurre de verdad, y por qué la explicación habitual está a medias.
Pasa a todo el mundo, se explica siempre igual y la explicación habitual no es del todo correcta.
1. El problema es el nervio, no solo la sangre
La versión popular dice que se corta la circulación. Lo que se comprime sobre todo es el nervio, que deja de transmitir bien las señales. Por eso la zona no se pone azul: sigue llegando sangre.
2. Primero se pierde el tacto fino
Las fibras nerviosas no se afectan todas a la vez. Las que llevan el tacto delicado fallan antes, y por eso al principio la zona se nota rara y torpe pero todavía responde.
3. El hormigueo aparece al volver, no al irse
Al liberar la presión, el nervio se reactiva de golpe y dispara señales desordenadas. Esa descarga es el hormigueo, y por eso lo peor llega justo cuando ya te has movido.
4. Cuándo deja de ser normal
Si el hormigueo aparece sin postura que lo explique, es siempre en el mismo sitio, o viene con pérdida de fuerza, eso ya no es esto y conviene consultarlo.
La versión corta
Se aplasta un nervio, deja de transmitir, y al soltarlo manda todo de golpe. El hormigueo es la vuelta, no la falta.