Por qué el tiempo parece pasar más rápido con los años
No es imaginación, y hay explicaciones razonables.
Casi todo el mundo lo dice a partir de cierta edad, y con bastante coincidencia. Algo hay.
1. Medimos hacia atrás, no hacia delante
Al juzgar cuánto duró un periodo, lo estimamos por cuántos recuerdos distintos guardamos de él. Un mes de viaje deja muchos y parece larguísimo; un mes de rutina deja pocos y parece que voló, aunque en su momento se hiciera lento.
2. La rutina comprime, la novedad estira
De ahí sale la única palanca práctica: cambiar de sitio, aprender algo, alterar el recorrido. No alarga el año, pero sí la cantidad de él que queda registrada.
3. En el momento pasa lo contrario
Curiosamente, lo aburrido se hace eterno mientras ocurre y desaparece al recordarlo; lo intenso pasa volando y luego se recuerda largo. Las dos sensaciones no se contradicen: miden cosas distintas.
4. Cada año pesa menos sobre el total
Para alguien de diez años, un año es la décima parte de todo lo vivido. Para alguien de cincuenta, la cincuentava. Si la referencia es la propia vida, el mismo periodo ocupa proporcionalmente mucho menos.
No es solo impresión
Que sea subjetivo no significa que no tenga causas. Tiene varias, y bastante razonables.